domingo, 8 de mayo de 2011

Ciertamente


No hay dilema, se ejecuta
El mensajero por el mensaje
Conclusiones predecibles
Y escribí tantas veces tu nombre
Con murmullos en la piel
Te entregué la melodía idónea
En cada instante que vivimos
De estos ojos te robaste las estrellas
Constelaciones enteras
Por la humedad de tu boca
Hablaron mis labios
Tus latidos al ritmo de los míos
Sin embargo… me condenas
Perdóname
Nunca dije “te amo”
Es cierto