jueves, 24 de abril de 2008

Pretensiones



Que necedad la tuya, de querer componerme, de seguirme incansable el paso, de atravesarte en el camino y guiarme con certeza, aunque termines involucrándote en mis desvaríos, que cara larga que tienes para adivinar lo que pienso, para ensartarme esa tu mirada profunda, plagada de develadas incógnitas

Que impertinencia la tuya de osar idealizarme, esa de tomarme de ejemplo y erigirme como una estatua ausente en tu roca, que empeño es ese de creer ciegamente en lo que afirmo y sonreír imperturbable aun cuando al final ya sabes lo irremediable que es conmigo terminar perdiendo el piso y la cordura

Que insistencia la tuya, esa de introducirte en mis sueños, de decirme sin palabras que por alguna extraña razón ya te tengo, ya te pertenezco, que obstinación la tuya de querer convencerme y hacer creer que soy yo la que elige lo que quiero, que eres tu solo alguien mas que me seduce, cuando soy yo quien ya no se salva, quien se pierde ardiente en el deseo

Que pretensiones... ¿cuando te quitaras la mascara frente al espejo para que reconozca lo que siento?
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viernes, 18 de abril de 2008

Llueve

Llueve, y no puedes evadir la sensación de que afuera una nube gris lleva tu nombre. Llueve, y el agua que corre besando el cristal de la ventana se te antoja con sabor a lágrimas, como aquellas que quisieras nunca haber derramado, pero sacudes la cabeza, ¡que vuelen esas ideas! Todo esta bien ahora, es de lo más normal del mundo, sentir melancolía cuando sabes que esta lloviendo, imaginar que llueve fuera y que por mandato de algún dios ignoto también llueve dentro, en lo profundo de ti. Nunca has sido de los tipos esos que se obsesionan por la lluvia, así que sacudes de nuevo la cabeza, te olvidas de la tarde tormentosa, y continúas acomodando los papeles del día, todo esta listo ya para guardarse en algún cajón del escritorio y no volver a pensar en ello.

Revisión final. Todos se han ido en pos de la calle obscurecida, apagas las luces, cierras la puerta de cristal, y al caminar por el recibidor es cuando ves la sombra. Te sonríes, ¿acaso también te va a atacar la psicosis del Fantasma de la Oficina?, todo es culpa de la lluvia, del cansancio, del no-pasa-nada-todo-esta-muy-bien, del paso sin propósito de los días. Entonces también la sombra sonríe a la luz mortecina de los ventanales y te das cuenta de que se trata de ella, tu gran amiga ahora. Bien, ahora eres su confidente, estas seguro que la lluvia también removió algo en su cabeza, así que aquí estas, con una tormenta de miedo a partir de la banqueta y todo el tiempo que tarde ella en narrarte la ultima pelea con él, o el ascenso que no han querido darle, o las críticas endulzadas con café en esas sus reuniones de amigas.

En la penumbra sientes la sonrisa tontamente pegada a tu rostro, un par de pasos mas y al contemplar su cara te das cuenta de que nunca ha escampado, que es ésa mirada profunda la que te traspasa como a un insecto, y te penetra como relámpago en el alma cuando es ella quien se acerca a ti

¡Dios mío!, el beso, sus labios...
¡Pero si todo había estado bien esta tarde!

Y de nuevo sientes que te defragmentas, que todo comienza a girar a tu alrededor, que con tus manos y sus manos en movimiento empieza ahora sí a golpear fuertemente la lluvia con la furia del cielo contra los cristales helados

Llueve en Vorem.com

sábado, 12 de abril de 2008

Tus Ojos




Hablarse sólo con los ojos
Tiene sus desventajas

Como sentir molestia y no lo adivine
O sentir frío y no me abrases
Interpretar gestos con mirada experta
Descubrir que me he equivocado
Y no tener ni idea


Hablarse sólo con los ojos
Puede ser sublime

Como quedar extasiada
Al contemplar tu cara
Y descubrir que te robas el sol
Con la mirada
Derritiéndome al ver tu sonrisa


Hablarse sólo con los ojos
A veces es el único camino

Donde la voz no tiene resonancia
Ni significado las palabras
Lenguaje de ojos
Pupilas en llamas
De los que se aman

Tus Ojos en Vorem.com

sábado, 5 de abril de 2008

El Vacío


Te tengo. Y solo deseo llenarte de mí, invadirte sin reservas. Aquí. Ahora. Me perteneces, mis ojos son llamas dispuestas a incinerarte. Estas inmóvil. En silencio, por un instante te contemplo pero mis labios se mueven impacientes atrapando tu aliento. Ríndete. Dame ese labio inferior que ya declaré mío, ese que será prisionero de guerra entre tu boca y la mía. Déjame. Hoy voy a amarte como tenga gana de hacerlo. Sentirás mis manos recorrer el contorno de tu rostro y después me dirás lo bien que mis dedos se entienden con tu pelo, con esos rizos que te has dejado crecer. Así. Es tan fácil encontrarme con el camino a tu cuello, a tus hombros, a tu pecho. Despójate de ataduras, del traje deportivo, de la cordura, dame tu desnudez de cuerpo y alma. ¡Te quiero!..

Acariciándote, puedo sentir como vibras por completo, no hay descanso en tu pecho, reclámale a mi boca que insaciable se empeña en recorrerlo todo, todo por entero, todo es mío, igual que tu espalda, que tu cintura, tu vientre, tus piernas, esas piernas firmes que me enloquecen, las mismas que me roban lo que me queda de sensatez cada que las siento, cada que me atrapan.

¿Que le voy a hacer?, estoy seducida por esa carta de Tarot llamada Deseo.

Entrelaza tus manos con las mías y déjame quererte, déjame apoderarme de tu sexo, de tu orgasmo, es lo que quiero, déjame poseerte, déjame entregarme, déjame pertenecerte y llenar ese vacío que dices que sientes.

¡No te atrevas a enamorarte de nadie mas!, yo estoy aquí, dispuesta a quererte, dispuesta a ser tu confesión y tu locura, ¡dime!, ¿que mas puedo hacer?, ¿que mas debo admitir?, ¿a quien hay que quitar de en medio para que seas de mí por completo?, quiero llenar tu vacío, quiero que Tu seas de mí, siempre, siempre, sólo de mí…

¡Dame tu vacío que yo sé bien como llenarlo!



martes, 1 de abril de 2008

Famélica



Entre tanta hambre de caricias
Relamiendo tus ausencias
No hay sabor en tus palabras
No son comestibles las promesas

Vivo esperando algún manjar
Y solo hay aire en tus silencios
Tragos de tristeza toma mi alma
Pues da más sed beberse la nostalgia

Se me acabó lo que te daba
No me queda carne entre los huesos
No son digestivos los deseos
De tanto esperarte desfallezco

Muero de ansias por tus besos
Mientras sigo mordisqueado tu recuerdo
Ya alucina mi hambre tu presencia
¡Tú disculparás, pero estoy famélica!