miércoles, 31 de diciembre de 2008

La Fiesta




Que mejor y que peor pretexto, no saber si al calor de la fiesta me pongo la mascara... o me despojo de ella, si son mis ojos, o tus ojos los que deslumbran, no saber si es mi sonrisa, o tu sonrisa, o las tenues luces, lo que ilumina la voluntad propia de mis pasos, ¿o son tus pasos?... ésos que sutilmente nos estrechan. Tu voz, mi voz, otras voces, un escudo que nos hace pasar desapercibidos, sólo otro par más que baila etéreo al compás del champagne.

No te atrevas, esta noche, a regalarme tus brazos, un año mas que pasa y solo siento sobre mi espalda el peso de las horas, de los días, de los meses de caminar en círculos, tu, y yo, los mismos que convenimos separarnos hoy parecemos tomarnos la licencia de lanzar lejos las promesas, serpentinas de brillantes colores que enmarcarán tu rostro.

Un brindis por la muerte lánguida donde los últimos minutos se transforman en los más largos del año, un brindis por ti, y por mí, los mismos espíritus perdidos que giran voluntariamente en la misma historia, en la misma arandela. Son tus labios, y mis labios, los que se convierten en vida, vida que se abre nuevamente y desnuda se abriga en la euforia mágica de los instantes.





3 comentarios:

juan de la chingada dijo...

El primer párrafo me hace pensar que debes dejar la bebida... no saber si son tus ojos o los de aquel es una clara señal de que hay que ir a Doble A...>=)

Mey dijo...

Brillante, como el color de tus letras jejej. Me encantas ;)

un besazo

Luis Alejandro Bello Langer dijo...

Lo que buscas es una barrera para no volver al pasado que te trajo placer pero, al final, un gran dolor. Es fácil decir "si es por Año Nuevo, nada más"...pero si no se tiene la suficiente fuerza de voluntad, es mejor no tentar al azar del amor.

Como decía una vieja canción..."brindaremos por ti, brindaremos por él, porque te vaya bien, y mañana verás que es mejor olvidar que llorar por amor". Saludos afectuosos, de corazón.